martes, 23 de julio de 2013

El Eterno Retorno XVI

Las voces,
los gritos,
parecen rugidos.
Los golpes,
zarpazos.
Dónde está
el diálogo
que caracteriza
a los humanos.

Aleera Jezhebel
Escrito el 12/07/2012

domingo, 2 de junio de 2013

El Eterno Retorno XV

De que el mundo ya nunca llora
y que muchos tienen que huir
mientras yo sigo tomando olas
sin saber bien qué perseguir.

9 de noviembre de 2011
Aleera Jezhebel

domingo, 21 de abril de 2013

Amor tóxico - Aleera Jezhebel/Simpulso



Bebimos demasiado. El uno del otro, quiero decir. Ella llegó a conocer seis de mis vidas. Yo estuve a un sorbo de regalarle la séptima. Nos conocimos en mi tercera o cuarta reencarnación. Al principio sólo era sexo, pero del rico. Todos los jueves. Y algún domingo. Desglosamos el uno al otro la palabra comprometer y compramos y metimos cada vez con más frecuencia. Algo así como un contrato oral con carácter retroactivo, o retroadictivo, o retroatractivo, o como quieras lamerlo.

Pasó un tiempo y sin querer su cama se transformó en consulta y su vientre en diván. Sexo, porrete compartido y psicoanálisis. Su vida era un tango de Gardel. La mía un cubo Rubick en manos de un daltónico. Estuvimos años alternando sexo y confesiones, inventándonos posturas cada vez más freudianas. Y en una de esas posturas, se nos coló el amor. Un amor peligroso. Un amor corrosivo. Uno de esos amores que alimentan y envenenan a la vez.

Me alejé de ella diez o quince veces. Busqué sustitutas, heroínas, pero sólo encontré metadona. Y siempre regresaba cabizbajo, cual niño manchado de barro a las faldas de mamá, cual Erasmus sin blanca, y ella siempre me acogía en su cíclico diván. Porque su amor era a prueba de balas y yo bomba química bactero(i)lógica. Y claro, ella se acabó contagiando, y enfermó, y al final se hizo la muerta. Y yo acudí borracho al entierro de lo nuestro. Y a su tumba de mentira se llevó un pendrive con mis secretos. Y sus virus adjuntos.

Y yo ahora vuelvo a estar solo y ella vuelve a estar sola y no quiero volver a saber nada más de mí. Porque en el fondo sólo soy el rabo mutilado de esa lagarta. Me sigo moviendo, sí. Pero me falta el cuerpo. Y a su cuerpo le acabará creciendo un nuevo rabo. Y yo seré siempre el mismo rabo sin cuerpo.



Escrito: @simpulso en Ni libre ni ocupado
Música: Wonderwall - Oasis (Versión jazz de The Colltrane Quartet)
Voz en off e imagen: Aleera Jezhebel

miércoles, 20 de marzo de 2013

El Eterno Retorno XIV

Mientras los grillos
sigan cantando,
y el brillo en tus ojos
me provoque espasmos,
mientras la luna se ponga llave,
siempre quedará un recuerdo de mí en ti,
y yo me tendré que dejar de amedrentar.

Escrito el 11 de agosto de 2012
Aleera Jezhebel

sábado, 16 de marzo de 2013

El Eterno Retorno XIII

Trenes, trenes y más trenes...
¡y después algún avión!
Primero Europa,
¡y luego Nueva York!

Escrito el 31 de agosto de 2012
Aleera Jezhebel

Como los árboles

«Pienso: En realidad sí, somos como los árboles. Somos como los árboles que se aferran a la tierra, aunque su vocación es estirarse hacia el cielo.

Abro los ojos, lo pienso mejor y vuelvo a suspirar. Te digo: Casi. Casi somos como los árboles. 

Pienso en el casi. Una semilla sabe lo necesario para convertirse en árbol, pero un niño no sabe cómo ser un hombre hasta que lo es.

Qué envidia me dan los árboles. Siempre están. Siempre son. Siempre saben. Siempre entre el cielo y la tierra, presentes. Sólo a ratos podemos ser como ellos.»

Anónimo

jueves, 14 de marzo de 2013

Errante

Sólo soy un puto meteorito vagando por la atmósfera. Diecisiete años perdido; aún no sé por qué cojones no me desintegro.
Este planeta me aburre, lo cierto es que todos son aburridos. Todos se preguntan, pocos se hace las preguntas adecuadas y menos obtienen respuestas satisfactorias. En todas partes es igual, aunque tengan atmósfera o vacío, gas o polvo, roca o mar. Sea un estrella el centro del sistema o vague perdido un cúmulo de hielo, polvo y gas. Todo es parte del universo pero nada sabe por qué, para qué o desde cuándo.
Me gusta el color azul de este planeta y el olor a sal, o cómo se extiende un manto naranja en cierta región. Me apena no pasar más de cerca, pero por las ondas de los satélites a veces veo imágenes y escucho historias o conversaciones y los bichos que ahí viven tienen el mismo problema que el resto de seres extraterrestres.

Escrito el 9 de julio de 2012
Aleera Jezhebel